jueves, 3 de enero de 2013

Lo malo: la falta de credibilidad de Macarena Pizarro

No puedo entender que una persona que deba (por su profesión) mantener imparcialidad en su opinión y en sus intereses sea capaz de vender su imagen a una empresa. Puedo aceptarlo de modelos, actrices, arquitectos, médicos, ingenieros o casi todo tipo de profesiones u oficios, pero de una o un periodista no me cabe en la cabeza.

Este es el caso de doña Macarena Pizarro, periodista de Chilevisión. En sus comienzos se presentó como alguien que mantenía cierto entusiasmo en conseguir llegar al hueso de sus entrevistados, con preguntas que intentaban ser algo incómodas o directas, sin rodeos. No obstante ese estilo medio agresivo, se sentía poco creíble y terminaba molestando. Sin embargo con el tiempo, mientras ascendía de reportera de las calles a conductora estable, comenzó a remilgarse y a venderse como muchos otros (ej: Alejandro Guillé, que merece un artículo aparte). Tanto se vendió que terminó como rostro de Ripley. Ahí firmó su sentencia.


Definitivamente perdió toda credibilidad. ¿Cómo voy a creer en alguien que recibe jugosas ganancias de una mega tienda? ¿acaso tendrá ella las agallas de algún día de hacer un reportaje de los abusos de las tienda de retail, con ese fajo de dinero que recibe?

Macarena Pizarro, un ejemplo de inconsistencia y doble standard.


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